La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aplicará un examen presencial de control a aspirantes con posibilidad de ingresar a licenciatura en el ciclo 2026-2027, después de detectar resultados atípicos en su primer proceso de admisión completamente digital. La decisión busca preservar el inicio del curso sin validar de manera automática una selección que quedó bajo cuestionamiento.

La medida no equivale a repetir la prueba para las 158.712 personas que participaron. Según El País, serán convocadas alrededor de 58.000: quienes obtuvieron un lugar en el examen original y quienes habrían alcanzado los puntajes de corte observados en años anteriores. France 24 informó que la universidad presenta la nueva evaluación como un control destinado a comprobar que las personas seleccionadas realizaron la prueba sin ayuda indebida.

Qué llevó a la revisión

La UNAM aplicó la evaluación virtual entre mayo y junio. El proceso entró en crisis cuando el patrón de resultados se apartó de forma pronunciada de los registros históricos y circularon acusaciones de trampas, suplantación y uso de herramientas externas. La universidad pausó el 24 de julio la apertura de inscripciones que estaba prevista para tres días después y encargó una revisión técnica.

Los datos citados por El País muestran la dimensión de la anomalía. En una prueba de 120 preguntas, la proporción de aspirantes con más de 100 respuestas correctas pasó de 3,5% en los cinco años anteriores a 16,3% en 2026. El porcentaje con más de 110 aciertos aumentó de 0,9% a 5,5%. La comisión técnica designada por el rector consideró que el comportamiento estadístico aportaba evidencia sólida de ayuda externa indebida en una parte del proceso.

France 24 reportó, además, que unas 3.000 personas, equivalentes a cerca de 2% de los exámenes aplicados, ya habían sido excluidas por incumplir las reglas. La institución, sin embargo, no ha establecido públicamente que el uso de inteligencia artificial haya sido una práctica generalizada. Las investigaciones todavía deben determinar si las irregularidades incluyeron IA generativa, suplantación de identidad u otros métodos.

Una solución inmediata que deja preguntas abiertas

El examen presencial ofrece una comprobación común para quienes conservan una posibilidad real de ingreso, pero no cierra la investigación. Entre los asuntos pendientes están la eficacia de la vigilancia remota, la responsabilidad de la empresa contratada para operar la plataforma y los controles que deberán aplicarse en futuros procesos.

La decisión también puede abrir controversias legales. Aspirantes que ya habían obtenido un lugar podrían cuestionar la obligación de demostrar nuevamente sus conocimientos, mientras que quienes quedaron fuera por un puntaje menor pueden objetar que algunos participantes que usaron ayuda indebida tengan otra oportunidad. El País consultó a especialistas que consideran posibles los juicios de amparo, aunque el resultado de cualquier reclamación dependerá de los tribunales.

La presión es mayor por la escasez de cupos. De acuerdo con France 24, la universidad ofreció 50.113 lugares para este ciclo, pero 28.151 estaban reservados para egresados de sus propios bachilleratos mediante pase reglamentado. Los 158.712 aspirantes del concurso compitieron, por tanto, por 21.962 espacios.

Una prueba regional para la admisión digital

El caso trasciende a una sola universidad porque expone los límites de trasladar evaluaciones de alto impacto a entornos remotos. La supervisión automatizada puede ampliar la capacidad operativa, pero no elimina por sí misma los riesgos de suplantación, filtración o asistencia externa. También puede producir falsos positivos y afectar de manera desigual a estudiantes con conexiones, equipos y espacios de estudio distintos.

Para otras instituciones latinoamericanas, la experiencia de la UNAM plantea una advertencia: digitalizar un examen no consiste únicamente en sustituir el aula por una plataforma. Requiere reglas de contingencia, auditorías independientes, protección de datos, trazabilidad de incidentes y procedimientos claros para revisar resultados sin castigar a quienes cumplieron las normas.

La prueba presencial permitirá resolver la urgencia de asignar lugares y comenzar el ciclo escolar, pero la credibilidad del proceso dependerá también de que la universidad explique qué falló, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué salvaguardas adoptará antes de volver a utilizar una evaluación remota de esta escala.