Un tornado dejó al menos siete personas heridas y daños en viviendas en tres municipios del noroeste de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, durante la tarde del martes 28 de julio. La Defensa Civil estatal confirmó que el fenómeno alcanzó zonas rurales de Giruá, Sete de Setembro y Senador Salgado Filho.
El Centro de Monitoreo de la Defensa Civil situó el tornado alrededor de las 18:25, hora local, y lo vinculó con una supercélula, una tormenta caracterizada por una corriente ascendente en rotación. El balance seguía siendo preliminar durante la madrugada del miércoles, mientras autoridades estatales y municipales recorrían las comunidades afectadas.
Siete heridos y viviendas destruidas
G1 informó, con base en reportes de las autoridades locales, que cuatro personas resultaron heridas en Giruá y otras tres fueron trasladadas a un hospital desde Sete de Setembro. La cobertura consultada no precisó la gravedad de las lesiones.
En Giruá, la alcaldía reportó daños severos en cuatro viviendas, caída de numerosos árboles y afectaciones en comunidades como Rincão dos Coimbras, Rincão dos Mellos, Rincão dos Ribeiros, Amaral y Melgarejo. Bomberos, personal sanitario, la Defensa Civil municipal y equipos de obras públicas fueron movilizados para atender a las familias y despejar caminos.
En Sete de Setembro, dos residencias quedaron destruidas, según la Defensa Civil local citada por G1. En Senador Salgado Filho, el informe inicial contabilizó al menos 12 casas dañadas y 50 personas afectadas, además de techos desprendidos, árboles caídos e interrupciones en la red eléctrica. Estas cifras pueden cambiar cuando concluya el relevamiento en las áreas rurales.
Una alerta previa, pero sin identificación puntual
La Defensa Civil de Rio Grande do Sul había actualizado durante la tarde un aviso por tormentas severas. El pronóstico señalaba riesgo de granizo, ráfagas superiores a 90 kilómetros por hora, lluvias intensas y tornados en varias regiones, entre ellas Missões y el Noroeste. También advertía que en algunos sectores la precipitación acumulada podía superar los 150 milímetros en 24 horas.
Para la zona golpeada, el organismo emitió una alerta naranja a las 17:14, poco más de una hora antes del horario atribuido al tornado. Sin embargo, explicó que el radar utilizado estaba en Chapecó, a unos 200 kilómetros de la tormenta, y que su haz más bajo pasaba a más de 4,5 kilómetros de altura sobre el área. Esa limitación impedía detectar la rotación cercana a la superficie que habría permitido identificar de forma específica la formación del tornado.
La diferencia entre una advertencia regional por tiempo severo y la detección precisa de un tornado es importante para evaluar la respuesta. El aviso anticipó condiciones peligrosas, pero no eliminó las limitaciones de observación en comunidades rurales alejadas del radar. La revisión posterior deberá determinar si la cobertura instrumental y los canales de alerta fueron suficientes para que la población recibiera información útil a tiempo.
Persisten las condiciones inestables
El pronóstico estatal mantenía para la madrugada del miércoles la posibilidad de tormentas, lluvia fuerte y ráfagas superiores a 90 kilómetros por hora en el norte, noroeste, nordeste, la sierra, los valles y el litoral norte de Rio Grande do Sul. La Defensa Civil también vigilaba ríos que ya se encontraban por encima de niveles de inundación en otras zonas del estado.
La Coordinación Regional de Protección y Defensa Civil de Santo Ângelo se desplazó al área para apoyar a los municipios y determinar la necesidad de materiales y ayuda humanitaria. Hasta que termine la inspección, el número de viviendas afectadas y el alcance de las pérdidas deben considerarse provisionales.