El Banco de la República de Colombia elevó su tasa de interés de política monetaria en 75 puntos básicos, de 11,25% a 12%. La decisión fue adoptada por la junta directiva el 30 de junio y entró en vigor el 1 de julio, en medio de una inflación que continuaba por encima de la meta.

La votación reveló diferencias marcadas dentro del organismo. Cuatro integrantes respaldaron el aumento de 75 puntos básicos, dos propusieron una reducción de 50 puntos básicos y uno votó por mantener la tasa sin cambios. El resultado no fue, por tanto, una variación gradual apoyada por toda la junta, sino la posición mayoritaria frente a alternativas que iban desde endurecer hasta aliviar la política monetaria.

Inflación total y básica mantienen la presión

La inflación anual total se ubicó en 5,8% en mayo. La inflación básica, medida sin alimentos ni componentes regulados, fue de 6,0%. Este segundo indicador busca aislar algunos precios más volátiles o administrados y ayuda a observar presiones más persistentes. Que se mantuviera ligeramente por encima de la tasa total era un dato relevante para evaluar la trayectoria de los precios.

Una tasa de política más alta encarece la liquidez que sirve de referencia al sistema financiero y busca moderar la demanda y las expectativas de inflación. Su transmisión no es inmediata ni uniforme: las condiciones de créditos, depósitos y otras operaciones también dependen del plazo, el riesgo y la competencia entre entidades. La decisión tampoco constituye por sí sola una garantía de que la inflación regresará rápidamente a la meta.

El carácter dividido de la votación muestra el equilibrio difícil que enfrentaba el banco central. La mayoría consideró necesario un ajuste al alza, mientras dos miembros preferían recortar la tasa y otro no modificarla. Esas posiciones distintas reflejan una evaluación desigual del peso que debían tener la persistencia inflacionaria y la evolución de la actividad económica.

Actividad y mercado laboral

La economía colombiana creció 2,2% interanual en el primer trimestre de 2026, según la serie ajustada por efectos estacionales y de calendario citada por el Banco de la República. El dato indicaba una expansión de la actividad frente al mismo periodo del año anterior, aunque no eliminaba los riesgos asociados a unas condiciones financieras más restrictivas.

En el mercado laboral, la tasa de desempleo nacional fue de 8,0% en mayo. Esta cifra ofrecía otra señal sobre la coyuntura que la junta debía considerar junto con la inflación: una decisión monetaria actúa sobre los precios, pero también influye en el costo del financiamiento y, con rezago, en el consumo, la inversión y el empleo.

Para hogares y empresas, el nuevo nivel de 12% funciona como una referencia central, no como la tasa exacta de cada préstamo. Los cambios finales en cuotas, rendimientos y condiciones crediticias dependerán de cada producto y entidad. Para el banco central, la evolución posterior de la inflación básica, la actividad y las expectativas sería determinante al evaluar los siguientes pasos.

La información corresponde exclusivamente al comunicado oficial disponible antes del 10 de julio. No incorpora decisiones, revisiones estadísticas ni datos publicados después de la hora histórica asignada.