Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú el 28 de julio y abrió un mandato de cinco años con la seguridad ciudadana y la preparación frente al fenómeno El Niño como sus prioridades inmediatas. La investidura marca el regreso del fujimorismo al Poder Ejecutivo y convierte a Fujimori en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país, según informó El País.

En su primer mensaje a la Nación ante el nuevo Congreso bicameral, la mandataria afirmó que su gobierno concentrará recursos extraordinarios en esos dos frentes. La Presidencia peruana informó que el plan frente a El Niño contempla descolmatación de ríos, defensas ribereñas y protección de cuencas, aunque el anuncio no precisó en la nota oficial el presupuesto, el calendario ni las zonas que recibirán atención primero.

La inseguridad, en el centro del nuevo gobierno

El discurso de investidura estuvo dominado por la preocupación por la criminalidad. El País reportó que Fujimori anunció el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Policía en el combate contra el crimen organizado y las economías ilegales. El alcance operativo y jurídico de esa participación será una de las primeras pruebas para la nueva administración, porque su ejecución deberá definir funciones, controles y coordinación con las autoridades civiles.

Fujimori prometió un país “seguro, próspero y unido”, pero también buscó moderar las expectativas al señalar que no ofrecía resultados inmediatos. La distancia entre los anuncios y su aplicación será especialmente relevante en un país donde la inseguridad afecta la vida cotidiana y la actividad de comercios, transportistas y pequeñas empresas.

Salarios, infraestructura y empleo formal

La agenda económica presentada ante el Congreso incluyó la promesa de elevar la remuneración mínima vital de 1.130 a 1.300 soles. La Presidencia indicó que el aumento estaría acompañado por un bono compensatorio, entregado una sola vez a micro y pequeñas empresas, con el objetivo declarado de facilitar la formalización y afrontar el mayor costo laboral.

El anuncio no equivale todavía a una entrada en vigor: la comunicación oficial consultada no informó una fecha de aplicación, el valor del bono ni sus requisitos. Esos detalles serán determinantes para evaluar el efecto fiscal y laboral de la medida.

Fujimori también anunció proyectos de transporte, entre ellos la culminación de la Línea 2 del Metro de Lima y Callao, nuevas líneas de metro, sistemas urbanos en Arequipa, Piura y Trujillo, trenes de cercanías y la Nueva Carretera Central. Se trata de compromisos de gobierno cuya viabilidad dependerá de cronogramas, financiamiento y capacidad de ejecución que todavía deberán ser detallados.

Un inicio con fuerte carga histórica

La llegada de Fujimori al poder ocurre 26 años después de la renuncia de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, en medio del colapso de su gobierno por un escándalo de corrupción. Ese antecedente hace que el nuevo mandato comience bajo una observación especialmente intensa sobre la independencia de las instituciones, el uso de la fuerza pública y la rendición de cuentas.

La presidenta inicia además su gestión junto a un Congreso que volvió a ser bicameral. Ese nuevo equilibrio institucional obligará al Ejecutivo a transformar sus promesas en normas, presupuestos y programas sujetos a debate legislativo. Para Perú y para sus socios regionales, la señal decisiva no estará solo en la amplitud de los anuncios, sino en la capacidad del gobierno para ejecutarlos con controles democráticos y resultados verificables.