El Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití publicó un nuevo calendario que programa para el 13 de diciembre de 2026 la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, junto con una consulta sobre cambios constitucionales. La fecha no equivale a una garantía: el propio organismo condicionó su cumplimiento a que exista un entorno de seguridad aceptable y a que estén disponibles los recursos financieros necesarios.

La convocatoria busca abrir una salida institucional después de una década sin comicios nacionales. Haití no celebra elecciones desde 2016 y no tiene un presidente electo desde el asesinato de Jovenel Moïse en 2021. La violencia de grupos armados y el deterioro de las condiciones de seguridad han obligado a aplazar repetidamente el proceso.

Qué establece el calendario

El documento oficial del CEP, publicado el 27 de julio, contempla una segunda vuelta presidencial y legislativa para el 21 de febrero de 2027. Ese mismo día también se realizarían las elecciones de autoridades territoriales. Reuters informó que la publicación de los resultados definitivos de las votaciones presidencial y legislativa está prevista para el 7 de marzo.

El cronograma incorpora además una ratificación popular de los cambios propuestos a la Constitución en la jornada del 13 de diciembre. El CEP afirmó que pretende conducir el proceso de forma inclusiva e imparcial y señaló que su organización requiere el compromiso del Gobierno, los actores políticos y los socios nacionales e internacionales.

La precisión es importante: Haití cuenta ahora con fechas formales, pero todavía enfrenta condiciones operativas que pueden impedir que se cumplan. Por eso, el anuncio debe entenderse como un calendario sujeto a requisitos y no como la confirmación de que la votación ocurrirá sin modificaciones.

La seguridad, principal prueba del proceso

El conflicto con grupos armados ha sido el mayor obstáculo para restablecer autoridades elegidas. Tanto el CEP como la cobertura independiente vinculan la viabilidad del calendario con la capacidad de crear condiciones mínimas para registrar candidaturas, desplegar personal y material electoral, habilitar centros de votación y permitir que la ciudadanía acuda a las urnas.

La dimensión financiera añade una segunda fuente de incertidumbre. La advertencia del organismo implica que la preparación técnica no depende únicamente de decisiones políticas: también exige recursos para sostener las operaciones electorales durante varios meses y, si corresponde, una segunda ronda.

Una señal institucional para el Caribe

La publicación del calendario constituye un paso verificable hacia la recuperación del orden electoral, aunque no resuelve por sí sola la crisis de seguridad. Para Haití y sus vecinos del Caribe, el avance real se medirá en la capacidad de cumplir los hitos previos, proteger a votantes y trabajadores electorales y mantener reglas transparentes para la competencia política.

Hasta que esas condiciones estén aseguradas, la fecha del 13 de diciembre seguirá siendo un objetivo oficial sometido a riesgos materiales. El valor del anuncio está en definir una ruta pública; su credibilidad dependerá de que las instituciones puedan ejecutarla.